viernes, 12 de noviembre de 2010

Todos tenemos nuestros días extraños

El tiempo corría rozando las paredes de mi casa. La pieles chorreaban sudores divinos, sonaron tres campanas cuando dejé escurriendo mi mente de tanta angustia. Cuando volví a abrir los ojos ya nada volvió a ser igual, los pájaros tristes en sus jaulas chillaban de una forma casi enloquecedora, cada cerrojo abría y cerraba puertas sin cesar, los balcones donde se cuelgan las ilusiones se suicidaban estallando con violencia contra el suelo, fuegos artificiales salían de las bocas humanas, las cucharas ahorcaban a cuchillos, las plantas en las macetas saltaban a raíz suelta a los jardines gritando sin cesar "¡Viva la anarquía!", un par de libros golpeaban una y otra vez pantallas de tevé, vasos inquietos vibraban hasta quebrarse, las bolsas de naylon bailaban swing con el viento, los bisturís frenéticos vacilaban en bandejas, las pavas se masturbaban de espaldas a las hornallas, disparaban pintura fresca los caños de escape, el asfalto se transformaba en inmensas colchonetas rojas para brincar, se besaban profundo los postes con los carteles de prohibido estacionar, los relojes pulsera estrangulaban muñecas, cucarachas en ejércitos masticaban los ojos de funcionarios públicos, enormes martillos destruían antenas y semáforos, los pasillos susurraban versos arcaicos, unas vacas insurrectas con el rostro cubierto destruían carnicerías con bombas molotovs, maniquíes devoraban desechos humano, agujas perseguían globos fantasmas, los cables se estiraban tanto que parecían millones de bajos sonando, los vidrios recitaban himnos comunistas y todo, todo esto mientras las luces giraban por la ciudad.




Mientras Elvis cantaba: http://www.youtube.com/watch?v=HZBUb0ElnNY Love me tender

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